En el insomnio te busqué, te encontré,
en el insomnio te miré, te hablé, te abracé,
en el insomnio te besé, te mordí,
en el insomnio te recorrí, te visité,
en el insomnio te pensé, te sentí, te viví,
en el insomnio te creí, te escuché,
en el insomnio caminamos, lloramos, jugamos,
fuimos a cine, tomamos cerveza, comimos hamburguesa,
dibujaste mi risa y me sacaste los dientes, los besaste, los guardaste,
y creaste mi boca sólo para ti, inventaste mis labios sólo para ti.
En el insomnio fuiste real sólo para mí.
En el insomnio te amé,
en el insomnio te perdí.
Miro al insomnio y le grito que quiero dormir pero se ríe de mí.
Prefiero soñarte y así ficcionarte.
JU! Que bello.
ResponderEliminarPensar que en la ensoñación el mismo anhelo se refleja tan, tan tangible. O cuando al despertar nos encontramos preguntándonos si fue real... (Y pidiendo que así lo sea).
HERMOSO!!
Siempre nos preguntamos si fue real y casi siempre deseamos que así lo sea...
ResponderEliminarQue sea real
Un saludo Linorn!